Inspección en mano
Ninguna pieza se valida por foto. Cada objeto pasa por las manos de un perito en nuestro taller, bajo luz controlada y con instrumentos de aumento. El primer juicio nace del tacto, del peso y de la proporción.
Peritaje y autenticación
Antes de proponer un solo euro, cada objeto pasa por el ojo y las manos de nuestros peritos. Autenticar no es comparar fotografías: es leer un material, descifrar un punzón y responder por ello con nuestro nombre.
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El proceso
El mismo método ampara un bolso de costura, un cronógrafo de coleccionista o un solitario de alta joyería. Cambian los instrumentos; nunca el rigor.
Ninguna pieza se valida por foto. Cada objeto pasa por las manos de un perito en nuestro taller, bajo luz controlada y con instrumentos de aumento. El primer juicio nace del tacto, del peso y de la proporción.
Cuero, metal, esmalte, gema o tejido: cada material habla. Estudiamos el grano, el galvanizado, el acabado de la costura y el envejecimiento natural para confirmar el origen y la época de fabricación.
Verificamos números de serie, datecodes y punzones de ley, y los cotejamos con los archivos de cada casa. En relojería consultamos además los registros internacionales de objetos sustraídos antes de formular cualquier oferta.
Cuando la pieza supera cada control, emitimos un certificado nominativo firmado por nuestro perito. Acompaña al objeto, ampara la transacción y queda archivado en nuestros registros.

La lectura de los materiales
Una piel auténtica tiene memoria: el grano nunca se repite, la costura mantiene una tensión constante y el galvanizado de los herrajes envejece de un modo que ninguna copia logra imitar. Bajo aumento, el perito compara puntada a puntada, lee el relieve de los sellos y reconoce la mano de cada casa. Es en este detalle —el que la mayoría no llega a mirar— donde se decide la autenticidad de una pieza.
Qué verificamos
Cada familia de objetos exige una mirada propia. Estos son los puntos que ningún peritaje d’Ecrila omite.
La garantía
Toda pieza validada se acompaña de un certificado nominativo de la Ecrila, firmado por el perito responsable de su examen. En él consta la categoría, la casa de origen, los elementos verificados y la fecha del peritaje.
El certificado ampara la transacción y queda archivado en nuestros registros. Si una pieza no supera nuestros controles, se devuelve sin coste y sin condiciones: preferimos renunciar a una compra antes que a nuestra palabra.
Confiar una pieza a Ecrila→Preguntas frecuentes
Las dudas que con más frecuencia nos plantean quienes nos confían una pieza por primera vez.
Las fotografías nos permiten preparar una primera estimación, pero ninguna autenticación se cierra a distancia. La validación definitiva exige la pieza en mano, bajo luz controlada y con nuestros instrumentos de aumento.
Le informamos con total transparencia y le devolvemos la pieza sin coste alguno. No formulamos ninguna oferta sobre un objeto cuya autenticidad no podamos garantizar.
En relojería, cotejamos el número de serie con los registros internacionales de objetos sustraídos antes de cualquier oferta. Es la única manera de proteger tanto al vendedor como al futuro propietario y de asegurar la trazabilidad de cada pieza.
No son imprescindibles: nuestro peritaje no depende de ellos. Sin embargo, todo documento de origen —factura, certificado gemológico o tarjeta de autenticidad— refuerza la procedencia de la pieza y puede mejorar la valoración.
Reciba una estimación clara, fundada en el examen de nuestros peritos y amparada por el certificado d’Ecrila.
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